Historia

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El asentamiento pacífico de colonizadores españoles dentro de la villa de Belén (Catamarca) no pudo concretarse hasta fines del siglo XVII, como consecuencia de la resistencia guerrera que ofrecían las parcialidades indígenas. Hasta 1627 los colonizadores se vieron obligados a sostener una convivencia pacífica con los pobladores nativos, luego de la cual se produciría una de las etapas mas violentas por la recuperacíon del territorio y resguardo de su identidad que se iniciara con el Gran Alzamiento del Cacique Juan Chelemín en 1630, estado bélico que se mantendría por unos 35 años. En 1633 el Presbítero Bartolomé de Olmos y Aguilera, un laborioso clérigo que ejercía la cura de almas, comprendiendo hoy los departamentos de AndalgaláPománSanta MaríaBelén y Tinogasta; la regíon oeste de la provincia. El Presbítero solicita al gobernador y capitán general del Tucumán maestre de campo, José de Garro, tierras en el Valle de Famayfil (nombre primitivo de la villa de Belén) donde hacer su morada, sementeras, tener sus cabalgaduras y estar en el centro de su enorme parroquia para recorrer su jurisdicción.

La desfavorable situación del asiento de su parroquia en el extremo sudeste, fue sin duda lo que lo indujo a encontrar apropiado éste paraje para plantar una población, y fue así como el 20 de diciembre de 1681, fundó la villa de Nuestra Señora de Belén, nombre que le dio posiblemente en recuerdo de la Virgen del Santuario de Nuestra Señora de Belén en España, de donde eran oriundos sus antepasados, o porque fuera la virgen bajo ésta advocación su especial devoción lo que explica el nombre del departamento y de su capital.